El Tesoro estadounidense sancionó a 32 entidades y personas acusadas de intentar, en nombre del gobierno ruso, «influir en las elecciones presidenciales de 2020

Tras la mano tendida, el contraataque: el gobierno estadounidense de Joe Biden anunció este jueves draconianas sanciones financieras contra Rusia y la expulsión de 10 diplomáticos rusos, un paso que puede complicar su propuesta de cumbre con Vladimir Putin.

Desde su llegada a la Casa Blanca en enero, el nuevo presidente de Estados Unidos había indicado que evaluaba su respuesta a una serie de hechos imputados a Moscú, entre ellos un ciberataque masivo y una injerencia en las elecciones estadounidenses el año pasado.

Biden prometió ser mucho más firme que su predecesor, Donald Trump, acusado de complacencia hacia su homólogo del Kremlin.

Las represalias llegaron finalmente el jueves y son duras.

Biden firmó un decreto «con el fin de responder y disuadir el alcance total de las actividades extranjeras dañinas de Rusia», habilitando a Washington a castigar nuevamente a Moscú, con «consecuencias estratégicas y económicas», «si continúa o intensifica sus acciones internacionales desestabilizadoras», advirtió la Casa Blanca en un comunicado.

En el marco de esta orden ejecutiva, el Tesoro de Estados Unidos prohibió a las instituciones financieras estadounidenses comprar directamente deuda emitida por Rusia después del 14 de junio.

También sancionó a seis empresas tecnológicas rusas acusadas de apoyar las actividades de inteligencia cibernética de Moscú.

La medida es una respuesta al gigantesco ciberataque de 2020 que utilizó como vector a SolarWinds, un editor de software estadounidense cuyo producto fue pirateado para introducir una vulnerabilidad entre sus usuarios, incluidas varias agencias federales estadounidenses.

La administración Biden acusa formalmente a Rusia de ser responsable de este ataque, como ya lo había sugerido.

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