El gobernador Greg Abbott exhortó a los vecinos a interrumpir el suministro de agua a sus hogares, en lo posible, para evitar que revienten las cañerías y conservar la presión en los sistemas municipales.

Menos de 1 millón de personas seguían sin electricidad en Texas el jueves por la mañana, la cifra más baja en cuatro días, pero muchas carecían de agua potable tras los destrozos ocasionados por las tormentas invernales a todos los servicios públicos.

En tanto, se pronosticaban fuertes nevadas y hielo en los Apalaches, el norte de Maryland y el sur de Pensilvania con el desplazamiento del clima invernal hacia el noreste para la noche.

Se atribuye al clima la muerte de más de 30 personas, algunas de ellas dentro de sus hogares. En la zona de Houston, una familia murió en su auto, ahogada por emanaciones de monóxido de carbono. Una abuela y tres niños murieron cuando las llamas escaparon de la chimenea.

En Texas, unas 560 mil viviendas y negocios seguían sin electricidad el jueves, comparado con 3 millones el día anterior. Pero el gerente de la red eléctrica estatal, a quien se critica por la respuesta a la tormenta invernal, advirtió que los apagones podrían fluctuar durante las horas pico de la demanda.

Para colmo de penurias, los sistemas de agua potable estaban en peligro en todo el estado.

Las autoridades ordenaron a 7 millones de personas un cuarto de la población del segundo estado más grande de la Unión que hiervan el agua corriente antes de beberla después de los daños ocasionados a las cañerías por varios días de temperaturas extremadamente bajas.

La presión del agua ha caído en todo el estado porque se han congelado los caños, y muchos vecinos dejan los grifos abiertos para evitar el congelamiento, dijo Toby Baker, director ejecutivo de la Comisión de Calidad Ambiental del estado.

El gobernador Greg Abbott exhortó a los vecinos a interrumpir el suministro de agua a sus hogares, en lo posible, para evitar que revienten las cañerías y conservar la presión en los sistemas municipales.

Los apagones ocasionados por el clima han sido persistentes en Oregon, donde algunos usuarios carecen de electricidad desde hace casi una semana. Un supermercado a oscuras arrojó alimentos perecederos a los contenedores de basura, lo que ocasionó choques entre los indigentes y la policía.