Excélsior

Mercados cotizan a la baja, lo mismo en Wall Street que en Europa.

Un largo periodo de inflación global, que hoy marca por arriba del 7%, así como estimaciones no tan optimistas a consecuencia de dos años de pandemia, pero como si al mundo le faltaran asuntos por resolver, ahora también está ese fantasma de la guerra, que aunque a miles de kilómetros de las principales bolsas del mundo, se impone en el espectro político internacional.


El resumen de la jornada de ayer es alarmante: EU alista a más de 8 mil 500 militares que podrían llegar en apoyo a Ucrania ante un probable ataque de Rusia. El gobierno de Joe Biden está en sincronía con los líderes europeos tras la escalada de amenazas por un conflicto que se configuró hace tres décadas. Aquella histórica disolución de la U.R.S.S. que no mermó los deseos de algunos territorios de incorporarse al continente europeo, lo que nunca ha sido bien visto en Moscú, motivo de conflictos que han rebasado las amenazas y movimientos tácticos, para generar movimientos radicales en favor de Rusia, manifestaciones y enfrentamientos con saldo mortal.


El mundo ahora está expectante. Al menos dos miembros de la Unión Europea se ofrecieron como mediadores. Francia y Alemania encabezan hoy un diálogo en París con Rusia y Ucrania, esto luego de que los focos rojos se encendieron cuando Rusia inició prácticas militares muy cerca de la frontera con Ucrania.


Tiempos oscuros para un planeta que busca encontrar su paso al ritmo que intenta contener los efectos de una pandemia aún sin fecha de término. Es lo que menos necesita el mundo, un conflicto bélico; sin importar las condiciones sanitarias, Rusia no quita el dedo del renglón respecto a impedir que Ucrania concrete su cercanía con la comunidad europea, como si aquella disolución de la Unión Soviética hubiera sido sólo con fines gráficos.

Rusia no desea que ese territorio deje de estar de su lado. Y es que Rusia jamás ha ocultado su deseo por diferenciarse en el mundo occidental, por eso respondió con rapidez, aunque también generando muchas suspicacias, respecto al desarrollo de su vacuna Sputnik V.

Bajo esa misma lógica es que el país ha financiado armas en apoyo a los movimientos prorusos que se oponen al acercamiento a Europa de algunas repúblicas independientes de la región.

Es por ello también que los aliados de Ucrania no han escatimado en el apoyo que le ofrecen al país. Ayer mismo aterrizó en la capital, Kiev, un tercer envío de armamento con valor de 200 millones de dólares, todos provenientes de EU, el histórico enemigo ruso.

Lo mismo han hecho los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, el otro acérrimo antagonista del régimen liderado hoy por Vladimir Putin.


El mundo no necesita una guerra, necesita lidiar con los conflictos y las consecuencias generadas por la pandemia de covid-19, pero parece que no hay vacuna contra los intereses políticos ni para sus eventuales consecuencias en otros tantos rubros. Somos esa especie a la que ni una pandemia le acomoda sus prioridades.