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Durante la etapa de confinamiento por COVID-19 y el gradual regreso a la normalidad, los productos que más compran los mexicanos en las tienditas de la esquina son abarrotes, cerveza y refrescos, alimentos que no se salvaron del golpe inflacionario que vive el país y que se han encarecido hasta 8.0 por ciento.


La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) dio a conocer que los micronegocios encontraron mayor rentabilidad en productos como los abarrotes, cerveza y refrescos durante la pandemia, con 74 por ciento, 65 por ciento y 51 por ciento , respectivamente, de las preferencias del consumidor.


Aunque reconoció que la inflación y el alza de impuestos pueden amenazar al sector, que espera un repunte de 40 por ciento en los precios hacia el cierre del año. Precisó que dichos productos son el motor del canal tradicional, pero sí han sufrido aumento de precios.


Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelaron que en septiembre el costo de la categoría alimentos subió 8.0 por ciento, por arriba de la inflación del mes, de 6.0 por ciento, y el incremento más pronunciado desde inicios de 2020.


“El margen de utilidad de las ventas es cada vez más reducido, las amas de casa hacen miles de peripecias para estirar el dinero y hacerlo rendir, que alcance para llevar alimento a la mesa del hogar y es que la inflación es la factura económica del COVID-19 que todos estamos pagando”, dijo Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec.


A detalle, los aceites y grasas comestibles registraron una inflación de 29.1 por ciento, el nivel más alto en lo que va del año y casi cinco veces más alto de lo que se reportó hace un año.


El precio máximo de este producto en la Ciudad de México y Área Metropolitana es de hasta 62 pesos para la presentación de 845 milílitros, el mínimo puede ubicarse en 38.90 pesos para la misma presentación, de acuerdo con la plataforma Quien es Quien de los Precios, de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).


Las carnes en general (pollo, res y cerdo) subieron en septiembre 11.0 por ciento, con lo que moderó el encarecimiento que tienen desde noviembre del año pasado, pero le valió ser el segundo producto dentro de la categoría de alimentos con más aumento de costos, seguido de pan, tortillas y cereales, que se elevó 9.2 por ciento durante el periodo referido.


El precio de las frutas y hortalizas aumentó 8.7 por ciento debido a temporalidad, de acuerdo con expertos; mientras que los pescados y mariscos también se elevaron a niveles no vistos desde inicios del año pasado hasta 8.6 por ciento, pero desde mayo pasado mostró un aumento.


En el caso de la cerveza, el segundo producto más consumido durante la pandemia y que, de acuerdo con Kantar Worldpanel, tuvo un consumo promedio de 21 litros durante el confinamiento; incrementó su valor 10.3 por ciento en mayo de 2020, cuando se le consideró actividad no esencial a la industria productora de esta bebida.


De acuerdo con la plataforma de la Profeco, el six de cerveza registra un valor máximo de 123 pesos, y un mínimo de 82 pesos en la misma presentación. Los datos del Inegi indican que en general ha mantenido su valor comercial durante el confinamiento por coronavirus.


Cabe mencionar que dentro de la categoría de bebidas alcohólicas el tequila y el ron son las bebidas que más subieron su valor al cierre de septiembre pasado, con aumentos de 6.3 por ciento y 5.9 por ciento, respectivamente. En tanto, el brandy y otros licores también han conservado su valor desde los últimos 18 meses.


Por último, los refrescos se han encarecido 6.0 por ciento a lo largo del año, cerca de un punto porcentual de lo que subió a lo largo de 2020. “La inflación se prolongará hasta el 2023, catalizador que evidencia lo difícil que están las ventas, porque la gente no tiene dinero suficiente y ya no resisten que aumenten más los productos”, finalizó Rivera.