Excélsior

La ONU celebra el Día Internacional del Turismo, por su importancia en la sociedad al ser un fenómeno social, consistente en el desplazamiento de personas, que buscan la emoción y el placer que nos da el descanso, la gastronomía, la cultura y nuestra diversidad patrimonial, no siendo una actividad lucrativa ni remunerada, generando interrelaciones sociales, económicas y culturales.


La cultura de los pueblos la impulsa el turismo, al ser una actividad receptiva que exalta el valor de los vestigios históricos de todas las civilizaciones, y convive con el medio ambiente al que debemos preservar.


El turismo acerca a la cultura y a la diversidad biológica, en un instrumento factor de tolerancia y paz, protege al patrimonio mundial, mejora la calidad de vida de las personas al producir descanso y relajamiento.


Sin duda el impulso del turismo es fundamental para la reactivación de la economía; la recuperación y el crecimiento de la industria sin chimeneas tendrá un impacto social y económico importante, necesario es incorporar a las cadenas productivas, a los grupos marginados y a las personas más vulnerables de todas las comunidades, salvaguardando tradiciones, usos y costumbres.


Los grandes empresarios del turismo deben voltear a ver hacia abajo y procurar programas inclusivos que permitan a los sectores medio y bajo recrearse y divertirse en toda la infraestructura turística instalada. Los hoteleros, las líneas aéreas y los restauranteros deben hacer su parte.
El concepto de viajes con todos los gastos de hospedaje, comida y bebidas incluidos deben innovarse, así como el concepto de tiempos compartidos y clubes vacacionales para impulsar una cultura de consumo que cuide la seguridad, la salud y la vida de los consumidores.


Las grandes adversidades de la vida nos obligan a reflexionar, como nos debemos reconstruir para enfrentar las crisis económicas, sociales, políticas y de salud como las que vivimos de la pandemia cierto, las actividades educativas, laborales, públicas, empresariales, se han transformado de manera vertiginosa con el uso de las tecnologías de la comunicación, que en su mayoría han logrado sobrevivir.


Sin embargo, existen sectores en grave crisis como los empresarios de la construcción, del arrendamiento de bienes muebles e inmuebles y del turismo; esta última industria es uno de los sectores más importantes del mundo, al dar empleo a una de cada diez personas en el mundo.
Según los reportes de los especialistas, la llegada de turistas internacionales fue un 85% inferior a la de 2019 y 65% inferior a la de 2020. Datos de la ONU, refieren que el impacto del covid-19 en el turismo costará 4 billones de dólares a la economía mundial.


Los países poco desarrollados de Latinoamérica, especialmente de la región centroamericana seguirán siendo los más afectados, pues, ¿quién en su sano juicio hará turismo en un país que no ha podido inmunizar al grosor de sus nacionales?
El turismo es una actividad relevante en el mundo, aproxima y une sin distinción de raza, sexo, religión, edad a las parejas y las familias.


Es también fuente de empleos directos e indirectos y de divisas que contribuyen de manera importante a la economía de las naciones.


México es el séptimo país del mundo al recibir 45 millones de visitantes con una derrama de 25 mil millones de dólares que aportan el 8.69 % del PIB, y una ocupación laboral de 4.43 millones de personas. La OCDE sugiere mejorar la conectividad y promover la diversificación para que la derrama se distribuya en diferentes regiones y comunidades, siguen siendo la inseguridad y la impunidad la dificultad para el desarrollo del turismo por carreteras, ojalá y pronto cambie esta percepción ciudadana, ¿o no, estimado lector?