Japón inició su campaña de vacunación contra el covid-19 en un hospital público de Tokio, con una primera fase en la que espera inocular a 40 mil del personal sanitario del país, arrancando así una campaña de vacunación que es considerada fundamental para celebrar los postergados Juegos Olímpicos.

Las primeras dosis de la vacuna desarrollada por Pfizer, la única por el momento aprobada en Japón, fueron administradas en el Centro Médico de Tokio de la Organización Nacional de Hospitales, en el distrito de Meguro, con la idea de expandir la vacunación a un centenar de centros sanitarios de todo el país la próxima semana.

«No ha dolido nada, así que me he quedado tranquilo», dijo ante las cámaras el primer sanitario en recibir la inyección en el país.

Sin embargo, el progreso de la campaña es incierto en un país que está preocupado por una posible escasez de vacunas importadas y donde la gente suele ser reacia a recibir vacunas por temor a sus efectos secundarios.

Una vacunación atrasada, principalmente, por cuestiones de logística

Japón comenzó su campaña de vacunación contra la covid dos meses después del pionero Reino Unido, e incluso de varios países de América Latina, y a menos de seis meses de la apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

El país se rezagó luego de que pidió a Pfizer realizar ensayos clínicos con ciudadanos japoneses, además de los ensayos previos que la compañía llevó a cabo en otros seis países. Pero las autoridades dijeron que era necesario resolver las inquietudes sobre la inocuidad de las vacunas y a las restricciones de suministro en Europa, donde se producen muchas de ellas.

El Ministerio de Salud se ha marcado como objetivo vacunar al cien por ciento de la  población del país, unos 126 millones de personas, en 2022. Está previsto que la mitad de quienes serán vacunados en primer lugar, unos 20 mil sanitarios, participen en un estudio sobre los potenciales efectos secundarios y la frecuencia de los mismos.

Sin embargo, el suministro de vacunas importadas determinará el progreso de la campaña de vacunación en Japón, señaló Taro Kono, el ministro a cargo de la campaña de vacunación del país.

El programa de vacunación de Japón se está llevando a cabo en un calendario apretado. El Ministerio de Salud estima que en Japón hay unos 3.7 millones de sanitarios de primera línea, que empezarían a vacunarse en marzo. 

Tras ellos será el turno de los mayores de 65 años, que suponen unos 36 millones de personas, y cuya vacunación está prevista que comience en abril, explicó el ministerio. Las personas con enfermedades preexistentes de riesgo, como la diabetes o afecciones cardíacas irán después, y seguirían los trabajadores de centros de atención a mayores. 

Finalmente será el turno de la población en general, a partir de los 16 años. Japón recibió la semana pasada un primer cargamento de 386 mil 100 dosis de la vacuna de Pfizer procedente de Europa y espera recibir próximamente un segundo envío, aunque no se han revelado de momento más detalles.

Será alrededor de junio cuando la población en general sea vacunada, por lo que alcanzar la inmunidad colectiva contra el virus antes de los Juegos Olímpicos sería imposible, señalaron expertos. Está programado que los Juegos Olímpicos de Tokio, que iban a realizarse en 2020, empiecen este 23 de julio.

¿Por qué los japoneses suelen desconfiar generalmente de las vacunas?

El escepticismo de los japoneses ante las vacunas desarrolladas fuera del país es alto, esto tras una serie de antecedentes de efectos secundarios graves en anteriores campañas hace décadas. Es decir, por cuestiones históricas.

La sociedad en general siente una intranquilidad poco clara; efecto que también empezó a crecer en diversas partes del mundo tras la pandemia de covid-19, pero originado por la desinformación y la creencia de teorías conspirativas.

En la década de 1990, el gobierno suspendió las vacunaciones obligatorias después de que un fallo de la corte lo hizo responsable de los efectos secundarios vinculados con varias de ellas. Más recientemente, Japón dejó de recomendar la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) después de distintos reportes de prensa de supuestos efectos secundarios que revivieron las preocupaciones a pesar del uso a gran escala de la vacuna en el extranjero como un método de protección seguro y efectivo contra el cáncer cervicouterino.

Un sondeo reciente realizado por el diario Mainichi Shimbun reveló que menos del 40 por ciento de los entrevistados está impaciente por vacunarse de inmediato contra el coronavirus, mientras que el 60 por ciento dijo que esperará a ver resultados.

Por Milenio.